Cuánto cuesta una página web en 2026 (y por qué hay presupuestos de 300 € y de 5.000 €)

Cuánto cuesta una página web: lo que no se ve en un presupuesto de 300 € o de 5.000 €

Si has pedido tres presupuestos para tu web, lo normal es que te hayan llegado tres cifras que no se parecen en nada. Una de pocos cientos de euros, otra que multiplica la primera por cinco y una tercera en medio que no sabes si es razonable o un sablazo. Antes de decidir nada, conviene entender cuánto cuesta una página web de verdad, qué hay detrás de cada número y qué gastos no te van a aparecer en ninguno de esos PDF.

Te cuento lo que he podido comprobar en fuentes publicadas este último año y lo que yo miro cuando me toca preparar un presupuesto.

Cuánto cuesta una página web en España: los rangos que se publican

No existe una tarifa oficial, así que lo único honesto es mirar qué publican quienes recogen precios del mercado español. Te dejo dos referencias recientes, con su fecha, porque los precios se mueven:

  • Trustlocal (actualizado el 15/09/2026, basado en solicitudes que reciben en su plataforma) sitúa una página básica o landing entre 200 € y 500 €, una web corporativa de 3 a 5 páginas entre 500 € y 1.000 €, una tienda online entre 800 € y 2.000 € y una web a medida desde 1.500 €.
  • GoDaddy en su guía para España (noviembre de 2025) habla de entre 800 y 1.400 € para una one-page profesional, de 1.500 a 5.000 € para una tienda online básica de pyme y de 6.000 a 10.000 € como punto de partida para desarrollos a medida.

Fíjate en que las dos fuentes no coinciden ni siquiera en la tienda online. Eso no significa que una mienta: miden cosas distintas. Por eso los presupuestos de 300 € y los de 5.000 € existen a la vez, y los dos pueden ser correctos para el proyecto que describen. Tómalos como orientación, no como una tabla de precios cerrada.

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Qué hace que el precio de una página web suba o baje

Cuando comparo un presupuesto barato con uno caro, casi nunca la diferencia está en el «diseño bonito». Está en todo lo que no se ve en la primera captura.

Plantilla adaptada o diseño propio

Una plantilla con tus colores y tu logo se monta rápido, y para muchos negocios es suficiente. Un diseño pensado desde cero para tu forma de vender lleva más horas de trabajo: decidir qué ve primero quien entra desde el móvil, dónde va el botón de reservar, qué pasa si alguien llega desde un anuncio. Eso cuesta más porque lleva más trabajo, no porque sea más «premium».

Cuántas páginas y quién escribe los textos

Aquí se esconde una de las diferencias más grandes. Hay presupuestos que dan por hecho que tú entregas los textos y las fotos, y otros que incluyen redactarlos. Si nadie escribe, la web se queda con frases genéricas que no convencen a nadie y que Google tampoco tiene muchos motivos para enseñar. Pregunta siempre quién escribe.

Funciones: reservas, tienda, formularios conectados

Un formulario de contacto no es lo mismo que un sistema de reservas o una tienda con pagos, envíos y stock. Cada función que se conecta con otra herramienta suma horas y suma cosas que pueden fallar, así que también suma mantenimiento.

Lo que va por debajo

Velocidad de carga, que se vea bien en el móvil, que Google pueda leerla, que puedas medir cuánta gente te escribe desde la web. Un presupuesto muy bajo suele dejar esto fuera. No lo notas el día de la entrega; lo notas meses después, cuando la web está publicada y no pasa nada.

Los costes que no salen en el presupuesto de diseño

Una web no se paga una vez y ya. Hay tres gastos que siguen ahí todos los años, y conviene que los tengas presentes antes de comparar precios:

  • Dominio: la dirección de tu web. Trustlocal lo sitúa entre 10 € y 30 € al año.
  • Hosting: el espacio donde vive la web. Según la misma fuente, entre 50 € y 150 € al año.
  • Mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad, revisar que nada se rompa. Entre 30 € y 100 € al mes.

Para webs en WordPress yo recomiendo Hostinger y, como alternativa, Raiola Networks. Y algo que no negocio: el dominio, el hosting y todos los accesos van a nombre del cliente, nunca al mío. Si un día dejamos de colaborar, la web sigue siendo tuya sin pedirle permiso a nadie. Desconfía de cualquier presupuesto en el que el dominio «se lo encargan ellos» y no te dicen a nombre de quién queda.

Una web sin trabajo después es un Ferrari sin gasolina

Cuando alguien me pregunta cuánto cuesta hacer una página web, esta es la parte que más me cuesta explicar, y la razón por la que yo no hago webs sueltas. Puedes tener la web más rápida y mejor diseñada de tu sector, pero si nadie la encuentra, no te trae clientes. Es un Ferrari aparcado en el garaje: precioso, caro y parado.

La gasolina es lo que viene después. Para un negocio local, normalmente es trabajar el SEO local y la ficha de Google, que es donde te buscan los clientes de tu zona. Y si necesitas que lleguen contactos sin esperar a que el SEO arranque, una campaña de Google Ads bien medida que lleve a la página adecuada.

Por eso, cuando yo hago una web para un negocio, va dentro de un acompañamiento y no como un encargo que entrego y me olvido. No te prometo posiciones ni reservas desde el primer día, porque eso no depende solo de mí. Lo que sí puedo hacer es que la web esté preparada para trabajar y que alguien la mueva.

Ahora, el «pero»: no todos los negocios necesitan la web de 5.000 €. Si tienes una consulta pequeña o un servicio que se explica en una página, una web sencilla bien hecha y bien cuidada te va a rendir más que una enorme que nadie actualiza. Gastar más en la web no compensa si luego no queda presupuesto para que funcione.

Cómo comparar presupuestos sin perderte

Antes de elegir por precio, pon los presupuestos uno al lado del otro y hazte estas preguntas:

  1. ¿Quién escribe los textos y quién pone las fotos?
  2. ¿Cuántas páginas incluye y qué pasa si después necesitas otra?
  3. ¿A nombre de quién quedan el dominio, el hosting y los accesos?
  4. ¿Incluye medir los contactos que llegan desde la web, o solo publicarla?
  5. ¿Qué pasa después de la entrega: hay mantenimiento, cuánto cuesta y qué cubre exactamente?

Si un presupuesto no responde a la mitad de estas preguntas, no es que sea barato: es que está incompleto. Y si uno muy caro tampoco las responde, el precio no te garantiza nada.

Si quieres que le eche un vistazo a lo que te han pasado, o prefieres que hablemos de qué necesita de verdad tu negocio antes de pedir más presupuestos, escríbeme y lo vemos con calma.

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